nulo, nulo

nulo. nulo, nulo. nulo nulo es la totalidad tergiversada: un abismo eternamente productivo. ante mil ruidos, mil silencios, y el cuerpo que no sabe estar: aún así, la presencia es el nulo nulo: el cuerpo es infinito tergiversado, volteado al revés sin por ello volverse finito. la matemática se muerde la cola, es cuerpo que se toca tergiversando, que se vuelve serpiente oscura. nula. en esa nulidad, un prisma que abre otro infinito: un endoinfinito que refleja el infinito de afuera en un proceso de individuación proliferante. una nulidad que lo es todo para quien sostiene ese prisma, para quien lo alberga suspendido en los fluidos del cuerpo, en las cavidades mucosas entre órgano y órgano y hueso. tierra afuera, tierra adentro, nulo afuera, nulo adentro: todo.

nulos que convergen; no: nulos que chocan y se anulan al chocar. catástrofe que se vuelve camino, que abre una vía hacia la regeneración del cuerpo, de la tierra Tierra. en la tierra Tierra reptan serpientes en la oscuridad, y nuestros pasos las esquivan sin saber de su presencia. una mordida siempre está al acecho: la anulación siempre espera paciente el primer tropiezo del cuerpo. una serpiente lista para el ataque es un torrente de palabras que pululan en la oscuridad del afuera de la tierra Tierra, que está, sin embargo, adentro. el cierre del prisma, la conclusión de los colores, fundido a blanco oscuro. la individuación alcanza su punto culminante en la nulificación del cuerpo y de sus ilusiones mucosas. la anulación del hambre, la anulación del mundo tierra. tierra, las diez mil serpientes que surgen como brotando de nada, como pequeños fuegos en el tejido oscuro detrás de los ojos cerrados.

nada se hace, nada se es sin querer. querer es nada, anular el querer para ser: nada. si todavía se puede, deberíamos salir a pisar mil serpientes, a ser parte de la noche en la tierra Tierra. el mundo de noche es lo que en el mundo de la noche ocurre. un estallido, un crujido de prisma que se rompe vaciando toda experiencia, dejando un iris efímero sobre el pavimento mojado. una calle es una serpiente que no pasa sin morder, un suceso que entra en el prisma y no sale. una calle se vuelve órgano adentro del cuerpo, se vuelve glándula que secreta moco y baba de serpiente. salir a la calle de noche es individuarse prismado, serpentear el tiempo en alas de ceguera. salir de noche es beberse mil alcoholes sin el menor mareo: o más bien un mareo tan total que no se siente, no se siente nada. el mareo enorme anula al pequeño, sale por la boca nariz ano. se expele el total de la experiencia individuada, el tiempo pasa a través del cuerpo como arcoiris de veneno. chamusca el interior de nuestra nulidad con frío, el pequeño cuerpo que se hace aún más pequeño bajo el peso de la noche.

la tierra Tierra cuando era un vasto océano de magma: un anti-nulo de veneno candente. la tierra era un flujo que, al petrificarse, hizo nacer la Tierra. bajo la Tierra hay la tierra, aún el magma-moco, que es el anti-nulo que corre burbujeante bajo el nulo de piedra. los cuerpos pisan lo nulo en forma de calle-serpiente, se muerden y son mordidos, navegan sobre el veneno y producen magma mortal sin poder detenerse. sin detener la producción. el deseo es mera producción sin prisma: el prisma modula. la producción inunda, fluye el mundo, lo ahoga sagrado, lo vuelve flujo. el deseo incandescente lo anula todo.

juntos, tomados de la mano, saltamos a los brazos de Dios. caemos sobre magma petrificado, nos rompemos, anulamos nuestro deseo. somos tragados lentamente por el ano venenoso de Dios.

una vez adentro de su intestino, descubrimos que no somos máquinas. que algo no opera según los manuales, que no hay botón de autodestrucción. juntos, tratamos de tomarnos nuevamente de las manos para saltar, pero el moco las hace resbalar unas con otras. no agarramos nada, caemos. hay una guerra de serpientes diminutas adentro de nuestras bocas. hay palabras que son veneno, las escupimos hacia lo oscuro. esto es una calle. caminamos, pero nos sentimos como cayendo, como resbalando por las curvas infinitas del afuera helado. la serpiente pisoteada volverá como millones, y caerá la furia sobre nuestros pasos. la tierra Tierra volverá, y será millones, y nos ahogaremos bajo la granulación oscura de minerales y materia orgánica en descomposición.

dimos el salto hacia el primer principio: hacia la tierra Tierra.