algunos dicen que la tierra canta. hay mañanas, como esta, en las que el canto es ensordecedor. un canto que duele, y es ese dolor lo que te empuja al camino. las voces de los ancianos te ayudarán a recorrerlo.

el cosmos de la magia emana fractales infinitamente misteriosos y recursivos. en estado de magia, cada cuerpo vivo envuelve un alma y, de manera recíproca, todos los cuerpos son abrazados por un alma ambiental. pero, cuando la técnica ha asesinado la magia y numerizado lo inefable, los cuerpos vagan sin alma por territorios desolados: van arratsrándose apenas, sofocados por un sol negro. en su demonología revolucionaria, gruppo di nun escribe que “el progreso científico y técnico de una pequeña parte de la humanidad no conduce a la verdad, sino al callejón sin salida de la extinción.”
cuando la tecnociencia de unos pocos subyuga la magia, el misterio se guarda en la tierra; se esconde refugiándose de los colmillos del número único y múltiple, que prolifera devorándolo todo como plaga de langostas. y todo queda dormido, como hundiéndose en un pálido sueño de muerte.

líneas de fuerza es un juego/ensayo que tiene lugar en un mundo post-técnico, en el que los seres vivos son meros espectros cuyas sombras se alargan bajo el lento atardecer de la aniquilación. en ese mundo, la técnica ya se ha borrado a sí misma de la faz de la tierra, dejando poco más que una estela de destrucción. líneas de fuerza transcurre en esa tierra hueca, en la que los tentáculos minerales de la materia reclaman su lugar hegemónico después del breve paréntesis del reinado de lo orgánico: un territorio moribundo, habitado por personas humanas y no-humanas que apenas reptan, respiran y hablan. quien juega y lee líneas de fuerza se enfrenta a la tarea de traer la vida de vuelta, a través de la reactivación de una geometría sagrada que se ha borrado, que se ha disuelto en el olvido. esta vital misión y sus particularidades se van trazando paso a paso, gracias a las palabras de las abuelas y abuelos que resisten entre ruinas la dolorosa mordida de la extinción. para redibujar la geometría sagrada, para volver visible la puerta a lo invisible, hay que caminar de extremo a extremo el territorio. hay que aprender, de la mano de serpientes, caracoles, plantas, hongos y humanos, las artes alquímicas que podrían volver a incendiar el sol negro, los rituales de pagamento que podrían despertar las líneas de fuerza que interconectan los puntos sagrados.

en noviembre de 2022 tuve la oportunidad de asistir a una siembra de agua en las afueras de la ciudad de bogotá, colombia. con cantos, tambores, ofrendas y un ritual de sanación, las viejas y viejos sabedores enterraron un cuenco con agua rezada en una ubicación muy precisa, cerca de la confluencia de dos ríos extremadamente contaminados, en un paraje de pastizales aún verdes a pesar de la amenaza de una urbanización voraz. en ese lugar entendí que los puntos sagrados de una geometría cósmica no son solamente espacios místicos, a menudo alineados con fenómenos astronómicos. son también puntos de regeneración, manejo y cuidado ambiental que dan a lo sagrado una concreción y un papel muy específicos en la maraña de las relaciones que existen entre lo vivo. supe que la forma y vibración de lo cósmico es esa alma ambiental que resiste el embate tecnocientífico de dominación y ordenamiento. que esa alma ambiental no es otra cosa que la salud de los cuerpos. que el conocimiento que traza y es trazado por las geometrías cósmicas vive en cada una de las briznas de hierba que crecen en un territorio, en cada trozo de tierra, en cada ser, y que reverbera tomando la forma de signos que se dibujan dentro de las almas y cuerpos que se abren, de las almas y cuerpos aún capaces de bailar y cantar lo sutil.
en líneas de fuerza no quise retratar los conocimientos de alguna cultura o territorio en particular, sino transmitir la experiencia del latir de y con los puntos de una geometría sagrada: una experiencia que puede ser vivida como un tránsito hacia la revitalización, tanto de nuestras almas numerizadas como de nuestros cuerpos y tierras depredadas. líneas de fuerza es, pues, un ensayo que se juega: un texto que se lee caminando a lo largo de muchas vías posibles y que, por lo tanto, resuena con la constante transformación de las voces que hablan y tejen en los territorios del saber.


