“… conocer no es la entrada en lo desconocido [para colonizarlo y explicarlo] … es la entrada de lo desconocido… se abre una puerta… y lo que entra, no sabemos lo que es”
toni serra *) abu ali
programé “la puerta” en 2017. en 2018 escribí este texto, el cual apareció originalmente en “the digital review”
lo traduje al español en 2022:
“la puerta” es un juego-ensayo sobre el antropoceno. al igual que muchos otros juegos, tiene personajes, una trama, una serie de pruebas a superar y un cúmulo de peligros mortales, y está situado en un escenario espacio-temporal particular: en este caso, un bosque moribundo en algún lugar del planeta tierra, en un futuro no muy lejano. a nivel conceptual, “la puerta” reflexiona sobre las nociones de coexistencia y espectralidad en una situación de colapso mundial. en este juego-ensayo, estos dos conceptos son considerados como principios viables para navegar la complejidad del predicamento ecológico al que comúnmente llamamos antropoceno. sin embargo, y de manera distinta a los ensayos escritos de forma tradicional, en los que las intenciones y preguntas guía se establecen desde un inicio, la cuestión crucial de “la puerta” se plantea solamente después de que el juego ha sido completado, es decir, cuando la persona que juega-lee ha cumplido con una serie de tareas sin morir en el intento. es solamente al final cuando se revela la tesis central de “la puerta”, iluminando así el significado de las pruebas que marcaron el camino hacia la terminación del juego. así, este juego-ensayo opera de forma retroactiva y multilineal, además de que llegar a su conclusión depende solamente de las habilidades y la suerte de quien juega-lee para mantener con vida a su avatar a través de peligros tales como criaturas potencialmente asesinas o temperaturas hostiles para la vida. sin embargo, incluso los intentos fallidos forman parte esencial del juego-ensayo. las distintas muertes posibles de su personaje principal, o sea, el avatar de quien juega-lee, también ofrecen aspectos significativos de la construcción conceptual de “la puerta”.

el fundamento teórico de “la puerta” se basa en la sugerencia de donna haraway de que, para “permanecer con el problema” en el antropoceno, debemos de aprender a coexistir y formar todo tipo de alianzas con las criaturas no-humanas más improbables. pero, ¿cómo tejer esos vínculos cuando las lenguas habladas por nuestrxs posibles aliadxs son radicalmente extrañas e inaccesibles para nosotrxs? todas las criaturas en “la puerta” existen en un plano espectral, modelado según los escritos del filósofo timothy morton y el novelista antoine volodine. en dicho plano todos los seres son espectros, puesto que no se encuentran ni vivos ni muertos: una cualidad intermedia a la que nos arroja la inminencia de catástrofes como la extinción masiva o el calentamiento global. ¿cómo afecta esta condición liminal del no-estar-del-todo-vivos y no-estar-todavía-muertos a un instinto básico como el de la supervivencia, necesario para superar las pruebas que nos separan de “la puerta”? la única manera de descubrirlo es jugando. finalmente, tanto la coexistencia radical, imaginada como el acto de devenir-otro a través del lenguaje, como la espectralidad, son comprendidas aquí como características fundamentales del chamanismo (a través de los estudios de mircea eliade), el cual actúa como hilo invisible que teje los diferentes elementos narrativos de “la puerta”.

una breve nota sobre la forma del juego-ensayo:
si un ensayo es esencialmente una prueba, es decir, el acto de sopesar y equilibrar cierto tipo de materia conceptual, entonces su resultado debe permanecer necesariamente abierto hasta el último momento. si un ensayo es considerado como una forma de escritura en la cual el autor juega experimentalmente con ideas al someterlas a procedimientos inéditos, entonces el acto de codificar y producir un ensayo en forma de juego no es solamente algo plausible, sino tal vez una alternativa deseable a su forma tradicional, lineal y basada exclusivamente en lenguaje escrito. la forma histórica del ensayo, unidireccional y textual, podría verse como una especie de traición a su pleno potencial: en lugar de permitir al ensayo bifurcarse hacia diferentes imágenes y resultados posibles, tal como sucede en un experimento, la linealidad inevitablemente guía a lxs lectorxs a lo largo de un camino de sentido único que jamás será diferente de sí mismo. el ensayo tradicional se encierra así en un desarrollo gradual que excluye la variación, la desviación o incluso las capitulaciones fructíferas. desde esta perspectiva, solamente una forma narrativa multilineal, como la de un juego, haría la máxima justicia al empeño radicalmente abierto del ensayo. aún así, debe quedar claro que la forma propuesta aquí, la del juego-ensayo, no se plantea como un substituto de la forma tradicional del ensayo. pretender que el ensayo lineal y escrito debería ser descartado en favor de una versión mejorada y gamificada sería un ejercicio imperdonable de arrogancia estéril. no obstante, el juego-ensayo pretende explorar las limitaciones históricas del ensayo precisamente al intentar (ensayar) superarlas a través del uso de estrategias y dinámicas de juego.
