corcolito @ motorhueso.net


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Corcolito, el personaje chismoso que fungía como informante del Tío Gamboín, puede ser considerado como uno de los primeros entes virtuales conocidos a nivel masivo en México. La apariencia de Corcolito en pantalla estaba dada por una serie de efectos analógicos que lo hacían flotar a un costado del Tío. Su forma, según creemos recordar, era de un rombo o romboide que parpadeaba y cambiaba de color. No hemos logrado recordar si emitía sonidos o no. Ahora, nuestra creciente familiaridad con entornos virtuales, como por ejemplo el Escritorio de Windows y su discurso eminentemente oficinista, ha implicado la convivencia cotidiana con personajes virtuales. Pensemos en el molesto perrito de Microsoft Word, que hace las veces de ayudante fiel al escribir un documento, pero que generalmente es mas estúpido que el peor de los perros.
Corcolito, debido a sus cualidades de personaje virtual, de agente remoto cuya apariencia y función pertenecían a un dominio electrónico, puede hacer ahora las funciones de puente conceptual entre nuestra infancia pre-digital y nuestra adultez informatizada. Fuimos entrenados.

La función principal de Corcolito era introducirse, a través de nuestros televisores, en nuestro inmaduro sistema de razonamiento, es decir, en nuestras mentes infantiles. Desde allí, Corcolito recogía nuestro lado oscuro, y regresaba después con el Tío para contarle el chisme. Ocasionalmente, Corcolito recomendaba fanfarrias para niños que se habían portado bien o que habían sacado 10, provocando el odio espontáneo de la gran mayoría: nos hacía sentir malcriados y burros.
Corcolito fué un verdadero invasor del espacio interior, una aplicación sigilosa que se instalaba en los rincones mas oscuros de nuestro disco duro. Hoy podemos entender claramente a Corcolito a través del paradigma del virus informático. Los virus se introducen en nuestra computadora por vías engañosas, se instalan en un lugar oculto de nuestro sistema y , algunos de ellos, recopilan datos personales para enviarlos a un sitio remoto. Y por si fuera poco, nos hacen sentir como verdaderos inútiles cuando nos invaden.

Corcolito digital dibujado por Ximena Labra